Besos científicos vs. Besos de amor

Foto : Saúl Padua Photography

 

Esa experiencia romántica que nos emociona desde el primer e inolvidable beso hasta el último (sí, el de ahorita), es motivo de investigaciones científicas y aunque algunos concluyen que las mujeres recuerdan la primera vez que besaron a alguien con más detalles que cuando perdieron su virginidad, otros analizan sus efectos como si fueran síntomas de una enfermedad.

 

Así que cuando se den ese maravilloso beso ante el altar, el primero de casados, ante todos los emocionados parientes e invitados, no se pongan a pensar que, como dicen los investigadores, la novia puede estar recibiendo información del ADN del recién marido o elevando su líbido por la testosterona de su saliva (¡Uff, que poco romántico!).

 

Otro dice, con mayor sentido, que el beso es como una droga que estimula los químicos naturales de nuestros cuerpos. “Cuando hay una real ‘química’ entre dos personas, el beso puede provocar la magia del romance verdadero”, dice el experto, añadiendo que en realidad eso es el resultado de “un cóctel de hormonas y neurotransmisores que recorren nuestros cerebros y cuerpos”. Y ahí el gozo cayó en un pozo, como diría mi abuelita, pues el romance se convirtió en química.

 

Así, querida, olvida estos análisis técnicos sobre los besos y abraza a tu novio (hoy, mañana y el día de la boda y de ahí en adelante) y sigue dándole los besos románticos y sabrosos que darán emoción, acción y pasión a tu vida de pareja.

 

Allá los científicos que estudien y ustedes:  ¡A gozar se ha dicho!

 

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